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La música y el equilibrio personal 

Pasión, sacrificio y constancia, valores para llegar a ser un músico profesional

700 niños y jóvenes aprenden a formarse en el Conservatorio Profesional de Música de Zaragoza. Una carrera de fondo que dura alrededor de una década y que obliga a compaginar esta disciplina con los estudios

Lucía Padilla Gracia

Zaragoza 26/10/2025 12:30

Persona tocando arpa

Fotografía archivo personal / Esperanza Lairla

Dedicación

Una niña de 8 años disfruta jugando con sus amigos en el parque, en el recreo, una niña como las demás, sin embargo, en el caso de Esperanza Lairla, que estudia sexto curso de arpa en el Conservatorio Profesional de Música de Zaragoza, a esa edad tuvo que aprender a gestionar su tiempo, casi cronometrado. Asegura que el respeto a los horarios y no saltarse las clases comenzó a "cobrar sentido" y poco a poco creció como músico. "Sacrificas alguna tarde en el parque, pero todo el esfuerzo merece la pena", asegura.

Aquella niña no solo eligió tocar el arpa, se adentró en el panorama musical, un mundo de sacrificios y disciplina. Hoy, diez años después, asegura que la emoción que surge en ella al tocar las cuerdas de su arpa no se puede explicar.

 

"Es un sentimiento que hay que vivir en primera persona"

No concibe una vida sin ella, es por ello, que pese al miedo al futuro y a unas salidas laborales insuficientes, Esperanza hace justicia a su nombre, para ella no existe un "plan B", es por ello, que persigue su sueño de ser profesora de música para poder inculcar el profundo amor y admiración que siente hacia este arte. Porque, sí, podemos definir la música como un arte, el arte de expresar sentimientos, emociones... Un lenguaje universal que no entiende de fronteras; solo hace falta encontrar el equilibrio.

 

Sacrificio

En este largo y duro camino, 10 años de aprendizaje continuo entre las enseñanzas elementales y las profesionales, es sumamente importante el papel de los docentes. Su profesora, Isabel Maicas, defiende que la música es una carrera de fondo, donde hay días mejores y peores. Para ella es como un puzzle, se debe trabajar y formar un equipo entre el  docente, las familias y el alumnado para que todas las notas encuentren su camino en el pentagrama.

Tardes, mañanas y noches de ensayo, todo para llegar al objetivo final, mientras unos hablan de perfección, Maicas afirma que el sentido de todo está en: disfrutar.

Las exigencias llevan al agotamiento y la frustración, pero no hay que olvidar que la música sirve de guía, nunca nos abandona.

Constancia

Orden, silencio, protocolo, los pilares que se arremolinan al cruzar las puertas del Conservatorio profesional de música. Cada año ofertan un centenar de plazas y actualmente cerca de 700 alumnos experimentan sensaciones únicas a través de  25 especialidades. Para Raquel Callejas, directora del Conservatorio Profesional de Música de Zaragoza, está formación va más allá de ser una “extraescolar más”. 

 

"Comenzar una formación musical es adentrarse en un mundo que te enseña a crecer como persona y profesional"

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